Operación de cadera: Por qué la rehabilitación debe empezar al día siguiente de llegar a casa

Una caída tonta, un ingreso de urgencia y una cirugía de cadera (prótesis o fijación). La familia pasa por días de mucha tensión en el hospital, pero cuando por fin os dan el alta y llegáis a casa, surge el verdadero pánico: "¿Y ahora qué hacemos? Le duele, tiene miedo a apoyar el pie y no sabe cómo levantarse de la cama".
El postoperatorio inmediato de una cadera es una carrera contrarreloj. Esperar semanas a que "se cure la herida" para empezar a moverse es un error médico del pasado que, desgraciadamente, aún deja secuelas en muchos mayores.
El peligro del reposo postquirúrgico
La evidencia científica en traumatología es tajante: la movilización precoz es el factor número uno de éxito tras una operación de cadera. Si la persona mayor se queda inmovilizada en la cama al llegar a casa, el cuerpo reacciona de la peor forma posible:
Riesgo de trombos: La sangre se estanca en las piernas (Trombosis Venosa Profunda), lo cual es una urgencia médica grave.
Rigidez articular: El tejido cicatrizal se forma rápidamente, limitando el movimiento de la nueva cadera y haciéndola rígida.
Amnesia muscular: Los músculos estabilizadores de la pelvis (glúteos) "olvidan" cómo contraerse tras la incisión, provocando esa temida cojera permanente si no se reeducan.
Un plan de acción para los primeros 15 días
La rehabilitación debe comenzar en las primeras 24-48 horas tras el alta. Como fisioterapeuta, el protocolo a seguir es riguroso pero adaptado:
Control del dolor y la inflamación: Técnicas para reducir el edema de la pierna y favorecer la cicatrización.
Movilidad segura: Enseñar al paciente (y a la familia) cómo entrar y salir de su cama sin luxar la prótesis, cómo usar el alza del inodoro y cómo sentarse correctamente.
Reeducación de la marcha: Empezar a caminar con andador, asegurando que se carga el peso correcto sobre la pierna operada, para progresar paulatinamente a las muletas y al bastón.
Seguridad y prevención de infecciones en tu hogar
Meter a un paciente recién operado de cadera en un coche, sortear baches y sentarlo en una sala de espera es un calvario doloroso y aumenta el riesgo de complicaciones.
Mi especialidad como fisioterapeuta a domicilio en Murcia es exactamente esta: acompañaros en esos primeros días críticos. Voy a vuestra casa, valoro los obstáculos físicos (alfombras, pasillos estrechos) y convertimos su entorno en el mejor centro de rehabilitación posible. Aseguramos que los primeros pasos sean seguros, sin dolor innecesario y con resultados rápidos.
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